Archivo de la categoría: La caja negra

Corre (Carlos Candel)

Categoría: La caja negra

Corre, porque no te queda tiempo.

¡Corre!

Mueve tus piernas desnudas a través de desiertos antes de que yo me duerma en este sofá, pegamento de pereza.

Bracea con desesperación para no hundirte. Salta la valla, no queda mucho para que yo detenga el sofoco de este verano entre ventiladores que escupen desprecio. Escapa de tu guerra para que yo pueda buscar entre tu sangre, sí, esta sangre que sostengo entre mis manos y que hoy no tiene nada que ofrecerme, nada que me interese. Ya casi no queda nada. Me aburro y tú ya vienes. Apenas saliva y sudor, apenas hambre y sed. Pero vienes. Y este cansancio mío no me deja verte pasar a mi lado, recuerdo de un pasado, presente y futuro que está ahí, que reclama mi atención en cada acelerador.

Dicen que aburrirse es bueno, incluso necesario. No sé si tú tienes tiempo para eso. Yo sí. Mi aburrimiento es concertina afilada para ti. Tu necesidad es vivir.

De la pantalla me llega un sopor de viajeros. Yo navego por las aguas de este aburrimiento, tú naufragas en una isla de plástico.

Pero no tengo tiempo, no te veo desde aquí, mi torre de asfalto. Por mucho que corras, nades o saltes, eres invisible. Floto, me dejo mecer por las olas. Al mismo tiempo, la arena del desierto araña tu piel y el sol es una daga en el cielo. No hay tiempo que perder, te dices y sigues caminando. Tu aliento es de viento. Un viento que llega hasta a mí y me da una bofetada.

Quizás solo te quede volar. Vuela, nadie.




Vuelo de águila (Ismael Sesma)

Categoría: La caja negra

El tedio de una tarde canicular le llevó a aquella galería de arte, un oasis en la sofoquina. Vio a la mujer desde la entrada, pero el calor le impedía cualquier esfuerzo sin una mínima garantía de éxito. Paseó sin rumbo, hasta que el aire acondicionado obró el milagro: unos minutos después, estaba listo para la apuesta. La buscó. Ella estaba parada y absorta en la contemplación de uno de los cuadros. Se colocó a su lado, en silencio. Se miraron. El sonrió y ella le devolvió la curvatura de los labios. Después cruzaron algunas frases lentas sobre la valía del pintor y el sentido de varios de los cuadros expuestos. Envalentonado, comenzó una disertación erudita y florida sobre los cánones del arte, que logró elevarle por encima de todos y de todo. Ensimismado y fresco, se regodeó en las alturas de su conocimiento, que parecía abarcar todo el saber acumulado en el mundo.

Cuando descendió, ella ya no estaba allí.


Me aburro en la silla de mirar (Carmen Paredes)

Categoría: La caja negra

me aburro en la silla de mirar
y camino
y discurro por la acera
y discrepan desde enfrente
y por mi acera se oponen
y me aferro a la silla de continuar

Carmen Paredes
Jun/2019


Cosas que ocurren (Carlos Gamarra)

Categoría: La caja negra

En las noches de escondite
me da por pensar
en lo triste que está la escalera
ahora que Vilma toma el ascensor

Con ese sonido a nada
que se escucha en soledad
la libertad se adormece
y Yesica se queja de haber nacido en Perú

A las cinco en punto
un anciano se muere en su habitación
Por la ventana
cuatro arrendajos observan curiosos

Las barcas van lentas por el lago
Un pato de color amarillo
está solo
y no deja de graznar

Veo a mi amigo
que trae una botella de vino
Le sonrío
y por fin dejo de aburrirme

Carlos Gamarra
Julio 2019


La celda del aburrimiento (Eva Soria)

Categoría: La caja negra

La arena del reloj se ha congelado, el tiempo ha decidido desaparecer.
Dejó de marcar el ritmo frenético de la vida.
Y ahora… No sé qué hacer.
Tomo una decisión: volteo el reloj y espero de nuevo.
La arena se desliza hacia el otro extremo… Revivo soñando con las mil caras del desaliento, empujando cada segundo de mi vida.
Pero NO, la arena se detiene ante un muro invisible.
Desesperada, giro y giro el reloj de arena, pero NADA sucede.
Quiero la alienación de los tiempos modernos porque ahora con libertad… No sé qué hacer.
Visualizo pasajes fantásticos donde desaparecer.
Melodías en islas solitarias.
Palabras en el aire esperando su turno ante la multitud.
Pero tanto tiempo viviendo sin saber vivir me encadenó a la celda más oscura del ABURRIMIENTO y ahora mi existencia está ahogándose en este reloj de arena.
. . .
Mientras tanto en la pared se escucha un

                                              TIC                   TAC

                                TIC                                                 TAC

                TIC                                                                                   TAC

    TIC

TAC

Tic

tac


Hastío (Maite Martín-Camuñas)

Categoría: La caja negra

Miro el reloj desde mi cama,
transita el tiempo con esa languidez,
con esa apatía y como a desgana;
las saetas se acarician una a la otra
con denuedo y sin rubores.
No desisten de su abrazo y así
el tiempo se embarga al contemplarlas
olvida deslizarse por la esfera que lo atrapa,
y yo, abandonada aquí
en el tálamo,
sin cortejo y sin caricias,
con los brazos yertos
de la ausencia
y la desidia del pasado.
Aquí, sola y sin aliento
que me redima, sin calor
que me caliente el alma,
sola y sin equipaje,
solo encuentro un verbo
que represente lo que ahora siento.
El hastío se apodera de mi aliento
Y navego en el mar de la inapetencia.


Me-aburro (Maite Martín-Camuñas)

Categoría: La caja negra

Hoy me levanté con un nudo en la boca del estómago, me he pasado parte del día indagando en cual puede ser el motivo de que me sienta así… Pero tras horas estrujando mi cerebro no he sido capaz de encontrar dicho motivo. Ahora, aquí tirada en mi alcoba y mirando al techo de mi cuarto, me asalta de nuevo la duda sobre las causas de este malestar que no se marcha…me tomé sales de frutas por si se trataba de gases (mi padre decía que estas cosas siempre eran gases) pero tras eructar varias veces me he dado cuenta de que sigo igual, incluso yo diría que peor porque ahora estoy obsesionada buscando las causas, esas causas que se me escapan a cada segundo que paso pensando en mi problema. Al final me quedé dormida allá por la madrugada con el resultado de que hoy, aparte de ese nudo que ayer tenía en la boca del estómago, hoy tengo reseca la garganta, doloridos todos los músculos, tensos los tendones y un dolor de cabeza monumental. Pero sigo sin saber la causa de este malestar que me está volviendo loca. Decido salir a dar un largo paseo, me dirijo hacia el parque, lugar que siempre logra calmar mi nerviosismo y relaja mi mente…al cabo de un rato de pasear por las bellas sendas y contemplar las aguas del lago y las fluctuaciones de los patos por su superficie, me he dado cuenta de que allí en el fondo de mi mente seguía la fijación en mi nudo en la boca del estómago, seguía en ese segundo plano analizando, hurgando, diseccionando, cuáles podrían ser las causas. Así que me he dado la vuelta y he regresado a mi casa, con la cabeza gacha y el ánimo por los suelos. Por lo que ya cargo con dolores musculares, tensión de los tendones, dolor de cabeza, sequedad de garganta, ánimo por los suelos y, claro, un nudo en la boca del estómago que no logro identificar. Trato de comer algo, pero no tengo nada de hambre y me voy al salón para ver la T.V. nada me gusta de lo que veo, en el noticiero hablan de que las temperaturas irán en ascenso los próximos días y que ya se acercan las horas de mar y playa. No me interesa nada de lo que dicen y cambio de canal, aquí hablan de algún partido de fútbol que se celebró ayer y que ocasionó graves enfrentamientos entre las dos aficiones, tampoco me interesa este tema, son una panda de cromañones pegándose por algo que está fuera de su alcance modificar. Al final me ha entrado un dolor en los ojos de mirar a la pantalla, que decido reposar un rato a ver si se me calman los varios dolores que me acompañan desde ayer. Al despertarme de un sueño intranquilo en el que yo era la protagonista, pero nunca aparecía en las escenas y había agua, (siempre hay agua en mis sueños) y unos niños, muy malos deberían de ser porque siempre les estaba regañando.
Al despertarme me he dado cuenta de que me dolía cantidad el cuello y sentía un molesto hormigueo en el brazo izquierdo. Así que este ratito de relax me ha dejado con dolor de cuello, hormigueo en el brazo, dolor muscular, tensión de los tendones, garganta reseca, dolor de cabeza, el ánimo por los suelos y un nudo en la boca del estómago que no logro identificar. Por la tarde he quedado con unas amigas, aunque maldita la gracia que me hace salir tan malita como me encuentro, al llegar junto a ellas me han preguntado qué era lo que me pasaba porque tenía una cara de enferma que no podía disimular. Las he contado lo que me viene ocurriendo desde ayer y la cantidad de males que se me van acumulando en el transcurso de las horas.

Una de ellas se ha echado a reír y me ha preguntado por varias cuestiones sobre si he trabajado, si he hablado con gente o realizado alguna actividad deportiva, lúdica, laboral o algo similar…cuando lo he negado, se me ha quedado mirando fijamente y me ha dicho que ya tenía todas las respuestas y que se resumían en sólo una…la he mirado y de repente he sentido como un relámpago de lucidez, ¡claro! ¿Cómo no me he dado cuenta antes? Si estaba clarísimo, qué tonta, mira que no darme cuenta yo solita. El dolor de cabeza, los músculos doloridos, los tendones inflamados, el malestar del brazo, la vista cansada, el dolor en el cuello y claro, el nudo en la boca del estómago tienen una causa inconfundible: Lo que ocurre es que ME ABURRO.


Días tras día (María de los Ángeles)

Categoría: La caja negra

Colgada del precipicio
de nuestros recuerdos,
vivo suspirando en las
mañanas ilusorias
de cada día.
Aspiro una calada de
aquellas primeras salidas al
nuevo mundo
y camino alzando mis manos,
esperando que me sujetes.
Imagino las tardes de cartas
y las risas bajo las miradas
del ayer…
Reconozco que no hago nada,
pero siento que mi tiempo
aún te pertenece y te pienso,
día tras día…
Por si alguna vez piensas
volver.


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