Imprevistos (Javier González)

Imprevistos (Javier González)

Categoría: Erecciones generales

Entró en el cuarto de baño con las mejillas arreboladas. Durante tres semanas había estado expuesta a cada una de las miradas que escrutan todos los recovecos de la ciudad. Carteles con su faz tersa atravesada por una sonrisa de colección inundaban paredes, vallas y farolas. Su anonimato se había esfumado para siempre. Solo el fracaso la devolvería a la irrelevancia. El tiempo de urnas abiertas tocaba a su fin. Su suerte estaba echada. En la sala de operaciones aguardaba el ejército de militantes y asesores para comenzar a cuantificar el éxito. Era la favorita en todos los mentideros. No había un solo sondeo, encuesta o baremo que no la alzase con la victoria. Echó el pestillo de seguridad al cerrar la puerta. Clavó sus ojos en el espejo. Abrió a tope el grifo y con sus manos en forma de excavadoras inundo su rostro acalorado. Cerró los ojos. Respiró hondo varias veces seguidas buscando la armonía en su pulso acelerado, cuasi lascivo. Volvió a mirarse fijamente. Dejó que el silencio hiciera el resto, pero apenas unos segundos después, la imagen que la dejó sin habla y provocó su huida al aseo, bajo la mirada desconcertada de los presentes en la sala, se había pegado a ella como un sanguijuela hambrienta. Llamaron a la puerta. Se excusó tres veces. No podía salir de su refugio. La preocupación se adueñó entre sus fieles. ¿Cómo borrar de su cabeza semejante impresión? Era, sin duda, el peor momento, para poner en órbita los deseos. Siempre gustó de erecciones recias, pero aquella que le asediaba por sorpresa era de un calibre inusitado. Las preguntas volaban por la sala, cuando decidió acabar sin contemplaciones con el problema. Volvió a cerrar los ojos. Bajó sus manos hasta su clítoris sediento de pasión y comenzó a masturbarse con ritmo creciente, dejando fluir sin censuras la visión de aquella erección tan sublime. No ahorró en gemidos. Disfrutó con la habilidad de sus dedos y descargó sin tapujos un orgasmo reconfortante y clarificador. Lavó sus manos y su cara y se dispuso a entrar de nuevo al mundo que la esperaba con cara de sorpresa para celebrar su triunfo en las elecciones generales.


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