Sin vuelta atrás (Ismael Sesma)
Categoría: La caja negra

No es fácil decir, ¡hola! y quedarse callado, la inercia y la convención social empujan a continuar la frase, casi siempre con una interrogación: ¿qué tal estás?, o ¿cómo te va?, cuando la ocasión lo requiere, o con una exclamación: ¡ya estoy aquí!, a la que se puede añadir algún gesto teatrero; se me viene a la cabeza el gran Tamariz diciendo: ¡tachán!, al tiempo que imita el ademán del mejor violinista y su música al finalizar un truco. Hay multitud de holas, pero solo un adiós.
– Holas como las olas del mar, tranquilas o exaltadas, siempre con nosotros -escucho la voz de Tonejo, que calla para prender un cigarro.
Tonejo es un habitual en mis soliloquios; aparece en los recovecos de mi cabeza con la tranquilidad del que se sabe bienvenido, aunque a veces me lleve a disparatar y alejarme de mi propósito. Esta vez, rumio que viene para confundirme y hago como que no le escucho.
Hay multitud de holas, prosigo, pero solo un adiós de ley. Adiós, hasta pronto; adiós, hasta mañana, son un contrasentido -un sindiós, una mentirijilla, resuena la voz de Tonejo-. Adiós es palabra fuerte, grande, dramática, definitiva; da idea de final, de ruptura, de no retorno, se conjura con tono firme y rostro serio, nada puede empequeñecerla.
Este mes, la Caja Negra echa el cierre, baja la persiana, nos dice adiós. No es difícil imaginar un cortejo de juntaletras -esta vez escucho la voz de Rafa- y lectores que cargan con ella; un ataúd acharolado, lleno de cuentos, poemas, imágenes e ilustraciones, ilusiones y anhelos.
– ¿Quién dijo que la creación no pesa? -Tonejo, otra vez-.
El cortejo llega a la orilla de un lago acolchado de hierba, de aquellos en los que emergen las ninfas o las lamias, tanto da. Hay parlamentos, suspiros y lágrimas, como se le suponen a estos ceremoniales. Tras los epitafios, la Caja navega por las aguas tranquilas envuelta en silencio, hasta que se hunde. El grupo se disgrega, lento, pesado.
– Adiós, Caja, se te echará de menos -Tonejo pone las palabras, yo no puedo estar más de acuerdo.
